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terça-feira, 25 de agosto de 2009

Danos às crianças na Argentina - glifosato é o responsável

Em Colonia Alicia, na Argentina, a cada ano, 60 bebês nascem com malformação.
Quase 87% das crianças até 2 anos de idade apresentam atraso mental, denunciou Hugo Gómez Demaio, na apresentação de um projeto de lei para proibir os agrotóxicos. O dano às crianças é consequência da aspersão de agrotóxicos na região.
Pesquisadores afirmam que os casos de malformações nos bebês ocorrem devido ao contato com o herbicida (glifosato) que provoca modificações no genoma humano, as quais se transmitem aos descendentes.
Essas informações foram divulgadas no encontro "Observatório do Glifosato" realizado em Buenos Aires, onde foi apresentado um projeto de lei para proibir o uso e a venda de agrotóxicos. 
Há anos, a Argentina é um dos maiores utilizadores dos transgênicos, principalmente da soja roundup ready. Sem dúvida, infelizmente, daqui a alguns anos esta notícia estará nos jornais do Brasil também.

Para saber mais acesse: Partido Pirata Argentino

Fonte: Informador

terça-feira, 14 de abril de 2009

Glifosato causa deformações em fetos (mesmo em doses ínfimas)

Estudo realizado pela Faculdade de Medicina da UBA de Buenos Ayres, com glifosato em doses ínfimas, em embriões anfíbios (que são totalmente comparáveis com os que ocorreriam no desenvolvimento do embrião humano) causou deformações neuronais, intestinais e cardíacas. Andrés Carrasco, um dos pesquisadores disse que "isso tem a ver com a forma como essas células se dividem e morrem". Além critcou a atitude das empresa  "que dizem que beber um copo de glifosato é mais saudável do que beber um de leite, mas o certo é que nos usaram como cobaias".
Na Argentina, a soja transgênica ocupa 17 milhões de hecatres e é comercializada pela Monsanto, assim como o glifosato.
O estudo recorda que o uso de agrotóxicos na soja obedeceu a uma decisão política, que não foi baseada em pesquisas científicas-sanitárias e "que a ciência está sendo guiada pelos interesses econômicos e não pela verdade e para o bem-estar das pessoas".

Abaixo, texto retirado do jornal El País de 13 de abril, reportagem de Darío Aranda.
Las comunidades indígenas y los movimientos campesinos denuncian desde hace una década los efectos sanitarios de los agrotóxicos sojeros. Pero siempre chocaron con las desmentidas de tres actores de peso, productores (representados en gran parte por la Mesa de Enlace), las grandes empresas del sector y los ámbitos gubernamentales que impulsan el modelo agropecuario. El argumento recurrente es la ausencia de “estudios serios” que demuestren los efectos negativos del herbicida. A trece años de fiebre sojera, por primera vez una investigación científica de laboratorio confirma que el glifosato (químico fundamental de la industria sojera) es altamente tóxico y provoca efectos devastadores en embriones. Así lo determinó el Laboratorio de Embriología Molecular del Conicet-UBA (Facultad de Medicina) que, con dosis hasta 1500 veces inferiores a las utilizadas en las fumigaciones sojeras, comprobó trastornos intestinales y cardíacos, malformaciones y alteraciones neuronales. “Concentraciones ínfimas de glifosato, respecto de las usadas en agricultura, son capaces de producir efectos negativos en la morfología del embrión, sugiriendo la posibilidad de que se estén interfiriendo mecanismos normales del desarrollo embrionario”, subraya el trabajo, que también hace hincapié en la urgente necesidad de limitar el uso del agrotóxico e investigar sus consecuencias en el largo plazo. El herbicida más utilizado a base de glifosato se comercializa bajo el nombre de Roundup, de la compañía Monsanto, líder mundial de los agronegocios.

El Laboratorio de Embriología Molecular cuenta con veinte años de trabajo en investigaciones académicas. Funciona en el ámbito de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). Es un espacio referente en el estudio científico, conformado por licenciados en bioquímica, genética y biología. Durante los últimos quince meses estudió el efecto del glifosato en embriones anfibios, desde la fecundación hasta que el organismo adquiere las características morfológicas de la especie.
“Se utilizaron embriones anfibios, un modelo tradicional de estudio, ideal para determinar concentraciones que pueden alterar mecanismos fisiológicos que produzcan perjuicio celular y/o trastornos durante el desarrollo. Y debido a la conservación de los mecanismos que regulan el desarrollo embrionario de los vertebrados, los resultados son totalmente comparables con lo que sucedería con el desarrollo del embrión humano”, explica Andrés Carrasco, profesor de embriología, investigador principal del Conicet y director del Laboratorio de Embriología.
El equipo de investigadores dice que las diluciones recomendadas para la fumigación por la industria agroquímica oscilan entre el uno y el dos por ciento de la solución comercial (cada un litro de agua, se recomienda 10/20 mililitros). Pero en el campo es sabido –incluso reconocido por los medios del sector– que las malezas a eliminar se han vuelto resistentes al agrotóxico, por lo cual los productores sojeros utilizan concentraciones mayores. El estudio afirma que en la práctica cotidiana las diluciones varían entre el diez y el treinta por ciento (100/300 mililitros por litro de agua).
Utilizando como parámetros de comparación los rangos teóricos (los recomendados por las compañías) y los reales (los usados por los sojeros), los resultados de laboratorio son igualmente alarmantes. “Los embriones fueron incubados por inmersión en diluciones con un mililitro de herbicida en 5000 de solución de cultivo embrionario, que representan cantidades de glifosato entre 50 y 1540 veces inferiores a las usadas en los campos con soja. Se produjo disminución de tamaño embrionario, serias alteraciones cefálicas con reducción de ojos y oído, alteraciones en la diferenciación neuronal temprana con pérdida de células neuronales primarias”, afirma el trabajo, que se dividió en dos tipos de experimentación: inmersión en solución salina y por inyección de glifosato en células embrionarias. En ambos casos, y en concentraciones variables, los resultados fueron rotundos.
“Disminución del largo del embrión, alteraciones que sugieren defectos en la formación del eje embrionario. Alteración del tamaño de la cabeza con compromiso en la formación del cerebro y reducción de ojos y de la zona del sistema auditivo, que podrían indicar causas de malformaciones y deficiencias en la etapa adulta”, alerta la investigación, que también avanza sobre efectos neurológicos graves: “(Se comprobaron) Alteraciones en los mecanismos de formación de neuronas tempranas, por una disminución de neuronas primarias comprometiendo el correcto desarrollo del cerebro, compatibles con alteraciones con el cierre normal del tubo neural u otras deficiencias del sistema nervioso”.
Cuando los embriones fueron inyectados con dosis de glifosato muy diluido (hasta 300.000 veces inferiores a las utilizadas en las fumigaciones), los resultados fueron igualmente devastadores. “Malformaciones intestinales y malformaciones cardíacas. Alteraciones en la formación y/o especificación de la cresta neural. Alteraciones en la formación de los cartílagos y huesos de cráneo y cara, compatible con un incremento de la muerte celular programada.” Estos resultados implican, traducido, que el glifosato afecta un conjunto de células que tienen como función la formación de los cartílagos y luego huesos de la cara.
“Cualquier alteración de forma por fallas de división celular o de muerte celular programada conduce a malformaciones faciales serias. En el caso de los embriones, comprobamos la existencia de menor cantidad de células en los cartílagos faciales embrionarios”, detalla Carrasco, que también destaca la existencia de “malformaciones intestinales, principalmente en el aparato digestivo, que muestra alteraciones en su rotación y tamaño”.
La soja sembrada en el país ocupa 17 millones de hectáreas de diez provincias y es comercializada por la empresa Monsanto, que vende las semillas y el agrotóxico Roundup (a base de glifosato), que tiene la propiedad de permanecer extensos períodos en el ambiente y viajar largas distancias arrastrados por el viento y el agua. Se aplica en forma líquida sobre la planta, que absorbe el veneno y muere en pocos días. Lo único que crece en la tierra rociada es soja transgénica, modificada en laboratorio. La publicidad de la empresa clasifica al glifosato como inofensivo para al hombre.
Como todo herbicida, está conformado a partir de un ingrediente “activo” (en este caso el glifosato) y otras sustancias (llamadas coadyuvantes o surfactantes, que por secreto comercial no se especifican en detalle), cuya función es mejorar su manejo y aumentar el poder destructivo del ingrediente activo. “El POEA (sustancia derivada de ácidos sintetizados de grasas animales) es uno de los aditivos más comunes y más tóxicos, se degrada lentamente y se acumula en las células”, acusa la investigación, que describe el POEA como un detergente que facilita la penetración del glifosato en las células vegetales y mejora su eficacia. Investigadores de diversos países han centrado sus estudios en los coadyuvantes (ver aparte) y confirmado sus consecuencias.
En el estudio experimental del Conicet-UBA (según sus autores, el primero en investigar los efectos del herbicida y el glifosato puro en el desarrollo embrionario de vertebrados), se focaliza en el elemento menos estudiado y denunciado del Roundup. “El glifosato puro introducido por inyección en embriones a dosis equivalentes de las usadas en el campo entre 10.000 y 300.000 veces menores, tiene una actividad específica para dañar las células. Es el responsable de anomalías durante el desarrollo del embrión y permite sostener que no sólo los aditivos son tóxicos y, por otro lado, permite afirmar que el glifosato es causante de malformaciones por interferir en mecanismos normales de desarrollo embrionario, interfiriendo los procesos biológicos normales.”
Carrasco rescata las decenas de denuncias –y cuadros clínicos agudos– de campesinos, indígenas y barrios fumigados. “Las anomalías mostradas por nuestra investigación sugieren la necesidad de asumir una relación causal directa con la enorme variedad de observaciones clínicas conocidas, tanto oncológicas como de malformaciones reportadas en la casuística popular o médica”, advierte el profesor de embriología.
La investigación recuerda que el uso de agrotóxicos sojeros obedeció a una decisión política que no fue basada en un estudio científico-sanitario (“es inevitable admitir la imperiosa necesidad de haber estudiado éstos, u otros, efectos antes de permitir su uso”), denuncia el papel complaciente del mundo científico (“la ciencia está urgida por los grandes intereses económicos, y no por la verdad y el bienestar de los pueblos”) y hace un llamado urgente a realizar “estudios responsables que provengan mayores daños colaterales del glifosato”.
Para saber mais sobre os transgênicos na Argentina, acesse o Partido Pirata Argentino

quarta-feira, 11 de fevereiro de 2009

Para que o Brasil não se torne a Argentina

O vídeo é uma reportagem sobre o conflito com os ruralistas na Argentina e como o atual modelo da soja transgênica está prejudicando as populações rurais. Vale a pena assistir.



Para saber mais, acesse o site do Partido Pirata Argentino.

quarta-feira, 23 de abril de 2008

"A Argentina é um laboratório a céu aberto da Monsanto"

Fonte: Instituto Humanitas Unisinos

Segundo Marie-Monique Robin, depois do “paro” agrário argentino, promovido fundamentalmente pelos grandes produtores de soja do país, o latifúndio sojeiro deveria ser a principal questão de debate para a sociedade. A Argentina está ameaçada pela soja, disse a jornalista e documentarista à Agência Carta Maior, 13-04-2008. A reportagem é de Clarissa Pont.

Marie-Monique esteve esta semana na cidade argentina de Corrientes para apresentar o documentário de 2004, "Os esquadrões da morte - a escola francesa" e participar dos processos contra militares locais que atuaram durante a ditadura militar. No entanto, em Resistência, a jornalista francesa falou sobre o “paro” agrário, a produção de soja transgênica em países da América Latina e sobre seu novo documentário, fruto de três anos de investigação, Le monde selon Monsanto” (O Mundo segundo a Monsanto). O documentário e o livro homônimo contam o avanço do plantio de soja pelo mundo e as perigosas ligações da indústria com governos, cientistas e jornalistas.

O Rio Paraná divide as duas capitais de províncias argentinas, de um lado está Corrientes e do outro, Resistência, no Chaco. Marie-Monique percorreu os poucos minutos que separam as cidades para apresentar trechos de ambos documentários no Museu de Imprensa de Resistência. Na ocasião, falou à Carta Maior. “A soja transgênica chegou ao país por uma debilidade, para não dizer outra palavra, do governo Menem. A Monsanto entrou no país sem nenhuma lei que regulamentasse o plantio, sem estudos, sem nada. No Paraguai, é a mesma situação”, explica.

Hoje, mais da metade da área agricultável da Argentina está coberta pelas sementes transgênicas da Monsanto, regularmente pulverizadas desde aviões por Roundup. “Muitos campesinos estão deixando o campo porque seus cultivos são fumigados, as frutas que comemos aqui estão contaminadas pelo veneno da Monsanto. É terrível, e o governo ainda não entendeu o risco”. Marie-Monique contou que entrevistou o presidente da Federação Agrária em 2006 para a realização do documentário.

“É lamentável o que os grandes produtores estão fazendo aqui. A eles não interessa o futuro da terra. O fato de Eduardo Buzzi ter apoiado o paro assusta um pouco, porque quando eu o entrevistei ele estava preocupado com a situação do país”. Os últimos dados que constam nas documentações de Marie-Monique confirmam que a produção de arroz e de legumes baixou de modo significativo nas terras argentinas.

Le monde selon Monsanto”, lançado junto a um livro de mesmo nome, ainda não tem previsão de chegar ao Brasil. Segundo a autora, uma editora nacional estaria começando a traduzir a publicação apenas. “Através das patentes da Monsanto, o que se pretende é tomar as sementes do mundo. Por desgraça, a Argentina é, nesse momento, um laboratório a céu aberto”. O documentário ainda cataloga ações da Monsanto para divulgar estudos científicos duvidosos que apóiam suas pesquisas e produtos. Segundo dados da jornalista, em 2007, havia mais de 100 milhões de hectares plantados com sementes geneticamente modificadas, metade nos EUA e o restante em países emergentes como a Argentina, a China e o Brasil.

O documentário anterior de Marie-Monique mostra entrevistas realizadas por ela onde militares argentinos reconhecem ter aplicado técnicas de tortura e de desaparecimento importadas da França durante a Ditadura no país. Com entrevistas, imagens de arquivo e documentos, “Os esquadrões da morte” relata como os franceses ensinaram aos militares da América Latina métodos de tortura desenvolvidos na Argélia e na Indochina. Os depoimentos dos generais argentinos Ramón Díaz Bessone, Reynaldo Bignone e Albano Harguindeguy são impactantes e têm ajudado na incriminação de diversos algozes da Ditadura Argentina.

Quando perguntada como conseguiu que os generais lhe concedessem tais entrevistas, Marie-Monique não deixa sombra de dúvida. “Eu enganei esses senhores”, responde. O documentário é resultado de dois anos de trabalho.